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Raymundo Coy

Egresado de la Universidad popular  como actor y maestro de teatro.

A participado como tecnico, actor, y asistente de direccionen mas de 150 montajes teatrales, entre autores nacionales y extranjeros.

Gandor del premio OPUS a mejor  de reparto en la obra de teatro "MOLINO DE GRACIA" . Tambien participo  coon el grupo folklorico de BAUDILIO ORDOÑEZ  a nivel nacional e internacional.

A realizado varios anuncios para tv. y radio entre los que destacan:

"CERVEZA DIGO YO" y el reciente con  el Comico Velorio.

En cine a incursionado en diversas producciones destacandose desde 1,989, participando en las filmaciones de las peliculas "AMERICA" y  "HOMBRES DE  MAIZ" , De la compañia italiana LIFE STREET.

En el  año 2,002 participo en la produccion del documental sobre "La vida del hermano Pedro  de San Jose de Betancourt" y en la pelicula "DONDE ACABAN LOS CAMINOS" de MARIO MONTEFORTE TOLEDO.

En El 2,005 participo en la pelicula "LAS CRUCES POBLADO PROXIMO", PRODUCCION , CASA COMAL. 

 

La pregunta obligada, ¿por qué es actor?

Desde niño me gustó actuar. Cuando estaba en la primaria me llamaban para hacer los actos. A los nueve años dirigí en la escuela El brindis del bohemio.

Aunque a todos les gustó, el director me regañó, porque no fue lo más adecuado para un Día de la Madre, pues trata del arrepentimiento de un hombre borracho que llora por su madre muerta. Además, tuve un maestro a quien le gustaba el arte, nos llevaba a ver teatro y ballet. También nos enseñó el gusto por el futbol, por eso yo soy aficionado, mas no fanático, por supuesto, de Municipal.

Después me inscribí en la Universidad Popular (UP), y me gradué de actor en 1970; también egresé como maestro de actuación del antiguo Instituto de Bellas Artes.

¿Cómo fue su vida antes de llegar al teatro?

Quedé huérfano de pequeño. Al morir mi mamá, mi papá se casó otra vez, pero su esposa nos pegaba mucho, por eso mis hermanos se fueron de la casa. Cuando mi papá falleció, yo tenía seis años, y una señora me cuidó hasta que me casé. Ella me decía que tenía que aprender un oficio, por eso por la mañana trabajaba en la fábrica El Recreo como barredor, estudiaba por la tarde, y en la noche hacía los deberes. En la empresa aprendí a ser dibujante textil.

De no ser actor, me hubiera gustado ser sicólogo. Estudié la carrera en la universidad, pero no continúe porque no podía asistir a todas las clases cuando había funciones. Quise retomarla hace algunos años, pero otra vez el tiempo que le doy al teatro me lo impidió.

¿En cuántas obras ha actuado?

Honestamente, no tengo memoria de un número exacto, pero son como 250. También he hecho radionovelas, cine y anuncios para la televisión. Tuve la oportunidad de trabajar en dos películas para una productora italiana: América y Hombres de Maíz, la última basada en la novela de Miguel Ángel Asturias.

¿Por cuál actividad se inclina más, teatro, cine o televisión?

El teatro, por ser vivencial. Con este arte se tiene contacto con el público y se trabaja con todo el cuerpo. En el cine uno actúa para una cámara, y no para un auditorio. Y en los anuncios se puede modificar el guión si el director lo permite, es cuando salen los comerciales cómicos.

A usted lo hizo famoso aquel eslogan “cerveza, digo yo”, ¿modificó algo en él?

La frase publicitaria había sido hecha para radio, pero a mí me la dieron para televisión, entonces, hice mi trabajo actoral.

Hasta hoy me dicen en la calle “cerveza, digo yo”. Sin embargo, en un principio el anuncio no fue para cerveza, sino para un programa de alfabetización que tuvo el Ministerio de Educación. El cual decía: “Mirá Pedro, qué dice aquí” — al señalar un envase que tenía un letrero de la muerte—. Entonces, yo respondía: “Como es la botella de cerveza, cerveza, digo yo”. Mi interlocutor agregaba: “No seas tonto, hombre, si esto es ácido muriático, mejor anda a alfabetizate”.

Después lo tomó la Cervecería, por lo que hicimos varios anuncios, pero en lugar de “cerveza, digo yo”, fue “la otra, digo yo”.

¿Cuál fue la primera obra en la que participó de forma profesional?

De lo vivo a lo pintado, un drama de Manuel Galich que se montó en la UP, cuando Rubén Morales Monroy hacía festivales de teatro guatemalteco. Éstos desaparecieron, ahora tratan de recuperarlos.

¿Actor de drama o de comedia?

He trabajado ambos, y no tengo predilección por alguno, porque a mí lo que me interesa es estar en el escenario. Ahora se hace más comedia, la montan en los cafés teatros. Creo que atrae más público debido a la situación de violencia que se da en el país, la gente no quiere ir a llorar al teatro, porque vive la tragedia en las calles.

Y el teatro da para vivir.

Se gana mejor durante las temporadas escolares, porque se venden todas las entradas. Pero en las obras donde se gana por porcentaje, es poco, porque también hay que pagar publicidad, vestuario, escenografía y alquiler de sala.

Por eso creo que en Guatemala no se puede vivir del teatro, la mayoría de quienes nos dedicamos a esto tenemos otras actividades. Yo trabajé como regidor de escena, o sea el encargado de las luces y sonido, en el Teatro Nacional desde su inauguración, en 1979. Me jubilé hace seis años.

¿Cuáles han sido su mayor satisfacción y el peor desencanto?

Lo mejor fue haber hecho cine, era una de mis mayores ilusiones. La primera vez, fui llamado para una película mexicana que se rodó en Antigua, en 1978. Esa vez estuve a la par de Tony (Antonio) Aguilar, lástima que no guardo fotografías de los artistas con quienes he trabajado. Esa cinta se llamó Alma llanera.

La decepción ... cuando uno piensa que la obra de teatro es buena, pero el público no responde con su asistencia, hay frustración. Haber ensayado mes y medio para que sólo esté en escena dos semanas, es triste. Sin embargo, después viene otra obra y entonces a uno se le olvida lo sucedido. Son cosas del oficio y no creo que sólo en el teatro pase, sino en todas las artes.

Ha trabajado en varias películas.

Hacer, hacer, hacer, así con papeles grandes, unas cinco o seis. Dos para una productora italiana. En el cine nacional, Donde acaban los caminos, producida por Mario Monteforte Toledo, y, Las Cruces, poblado próximo, de Casa Comal. También Paladin, de Estados Unidos, grabada en Antigua.

En apariciones de 20 ó 30 segundos, he estado en unos 10 ó 12 filmes. También trabajé como técnico con Rafael Lanuza, un gran pionero del cine guatemalteco, pero incomprendido. En sus producciones mezclaba actores mexicanos y guatemaltecos, porque una empresa de México era su patrocinadora. Algunas de éstas son: Una rosa sobre el ring y Las momias de Guanajuato. En ambas, el escenario fue La Verbena.

¿Quién es el personaje con quien más se ha identificado?

El futuro, porque los demás ya pasaron, quedaron atrás. Por eso creo que va a ser el próximo. Yo siempre he dicho: el que se fue, se fue. Aunque nos deja satisfacción, ya no está y otro vendrá, que será mejor o peor. Porque uno nunca sabe la aceptación que tendrá el próximo personaje.

 

¿Cuán difícil es la actuación?

Interpretar a un personaje aparentemente es fácil, pero es difícil. Debemos hacerle una historia, tiene que tener una vida, una biografía, mas no es un libro, a lo mucho son dos hojas, creíbles para uno. Esto se hace después de leer todos los parlamentos, analizarlos, determinar cuáles son sus problemas sicológicos, por qué se comporta así, si es violento o tímido, y verlo físicamente en la mente. No sólo es lo que da el director y lo que dice el libreto.

La actuación tiene más un desgaste mental que físico. Al estar en el escenario, se gasta energía, porque se tiene dos personalidades, la del personaje y la propia, si olvida la segunda puede volverse loco. 

Religión y política

Teatralmente me catalogo apolítico y laico. Si tengo que hacer de un mal cura lo hago, aunque tengo mi religión. También podría interpretar a cualquier político. Aunque en mi vida privada tengo mis preferencias.

En una época, en la UP, se hizo mucho teatro político. Obras como Sebastián sale de compras, La calle del sexo verde o El señor presidente.

¿Cómo era ese teatro?

Era muy crítico a las situaciones que se vivían. Algunas obras estaban salpicadas de comedia, pero no como las de ahora en las que ésta es su mayor ingrediente, aquellas eran más de drama político. Se hacía teatro cómico, pero le llamaban alta comedia, en donde la comicidad era poca.

También estaba el teatro para estudiantes de nivel medio. El cual surgió porque Hugo Carrillo y Rubén Morales Monroy tenían la idea de darle un arma al maestro de literatura para que el alumno entendiera mejor un libro que leía. Por eso, los montajes fueron siempre extractos de obras como Lazarillo de Tormes o Los árboles mueren de pie, mas no quitaban el gusto por la lectura.

El teatro antes tenía mucha aceptación por parte del público. Esa tradición se fue perdiendo. Ahora se piensa que es una entretención cara, pero el costo de una entrada se la gastan en cualquier cosa. Otro factor que influye en el desencanto de asistentes es la violencia, muchos prefieren quedarse en su casa viendo televisión que estar fuera, en donde pueden encontrar peligros.

Al finalizar, dice...

Al estar en el escenario, nunca se mira la cara del público, pero uno sabe que está ahí. Si sólo hay tres pelones se trabaja igual que si estuviera llena la sala. Porque, en la vida, se triunfa y se fracasa, al igual que en el teatro.  

 

Tomado de una entrevista que le hicieron a "Raymundo Coy " por la Revista Domingo de Prensa Libre

Por Julieta Sandoval
Foto Carlos Sebastián

 

 

 

 

Una escena de la película guatemalteca Las Cruces, poblado próximo, en donde Raymundo Coy actuó.

Raymundo Coy
"Cerveza, digo yo"
Fue tal la interpretación que hiciera Raymundo Coy en ese anuncio, hace más de 20 años, que la frase aún lo identifica. Irónicamente, el comercial no fue para dicho producto sino para una campaña de alfabetización.

Por Julieta Sandoval
Foto Carlos Sebastián

Siempre hay una sonrisa en su rostro, pero cuando toma la personalidad de sacerdote, policía, borracho, campesino o cualquier otro, su imagen se transforma.

“Esa es la actuación, en donde no hay interpretación fácil o difícil”, dice Raymundo Coy, un actor que ha participado en teatro, cine, publicidad y radioteatro. Nació justo el día que a Juan José Arévalo Bermejo le colocaron la banda presidencial, el 15 de marzo de 1945, “por eso tengo exactamente 61 años más IVA”, comenta entre risas.

oco más sobre ti.

ANAYT GUATEMALA

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